Qué fue

A la carga secuestradores telefónicos

Empleado de pastelería es la segunda víctima de la temporada, al ser mantenido en zozobra mientras familia pagaba

  • Por: ANTONIO RAMÍREZ
  • 23 DICIEMBRE 2017 - .
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Un joven empleado de una pastelería resulta ser la víctima de los “secuestradores telefónicos”.

Un joven de aproximadamente 20 años, empleado de una pastelería, resultó ser la segunda víctima de los “secuestradores telefónicos” que lo mantuvieron en estado de zozobra durante más de 20 horas, haciéndole creer que si no cooperaba con ellos atentarían contra su familia.

Los momentos de tensión cesaron cuando el joven vio que elementos de la unidad Antisecuestros de la Policía Ministerial del Estado, lo rodeaban para protegerlo cuando se encontraba en el interior de urgencias del Hospital General en la colonia La Presa.

Familiares de la víctima, decidieron denunciar el hecho ante la unidad anti-secuestros, luego de haber depositado 60 mil pesos en Bancoppel, al ver que el joven no aparecía.

Llegaron a pensar lo peor cuando perdieron contacto con los supuestos secuestradores, luego de depositar los 60 mil pesos. Por eso se atrevieron a denunciar los hechos a eso de las 11:00 horas.

Al momento de denunciar entregaron a los investigadores fotografías del joven con las que iniciaron la búsqueda.

Los ministeriales acudieron a centros comercial, hospitales y otros lugares públicos.

La búsqueda se prolongó hasta las 14:00 horas de ayer, cuando los agentes llegaron al hospital General y mostraron a los guardias la fotografía, quienes reconocieron al instante el joven, señalando hacia la sala de urgencias a un hombre de aproximadamente 20 que había permanecido toda la noche en ese lugar. Ahí durmió, siguiendo las instrucciones de los secuestradores.

LA TERRIBLE EXPERIENCIA

El joven empleado de una pastelería, al verse sano y salvo, relató a los ministeriales la terrible experiencia que vivió a partir de la primer llamada.

Dijo que serían aproximadamente las 17:00 horas del jueves cuando recibió la primer llamada.

El hombre que llamó a la pastelería preguntó por su patrón y el le contestó que no estaba.

Acto seguido, se identificó como miembro de un grupo delictivo que tenía secuestrada a su familia y que para empezar debía salir de la pastelería y seguir al pie de la letra las instrucciones que le estarían dando por teléfono.

Para empezar le exigieron que se dirigiera a una tienda de conveniencia y comprara 600 pesos de tiempo aire.

A partir de entonces no perdieron comunicación con él, e incluso triangularon llamadas entre él, los secuestradores y sus familiares.

A ellos les hicieron creer que lo tenían secuestrado y a él lo convencieron que su familia corría peligro.

El joven por temor siguió las instrucciones de los delincuentes y su familia depositó los 60 mil pesos en Coppel para salvarle la vida, creyéndolo en peligro de muerte.

Después del último depósito los secuestradores dejaron de llamar y la familia se angustió y eso los hizo decidirse a denunciar. Fueron más de 20 horas de angustia que vivió una familia reynosense.


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