Mi País

Duermen separados en la misma Casa Blanca

Melania y Trump según una biografía no autorizada

  • Por: AGENCIAS
  • 02 DICIEMBRE 2019 - 09:53 p.m..
  • COMPARTIR
Thumbnail

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos y la primera dama, Donald y Melania Trump, duermen y viven en habitaciones -e incluso plantas- separadas de la Casa Blanca.

Una Melania que tiene más poder e influencia sobre el mandatario del que se podría creer, siendo la única que puede aventarle un golpe sin consecuencias -en más de una ocasión le ha negado darle la mano- o echar a trabajadores de la residencia presidencial.

Estas y otras revelaciones aparecen en “Free, Melania”, (Liberen a Melania) una biografía no autorizada escrita por la periodista Kate Bennett, la única en todos los medios de Estados Unidos dedicada exclusivamente a la primera dama, que sale a la venta este martes.

El título alude a los comentarios más populares y repetidos sobre la primera dama, de quien se dice vive en la Casa Blanca como en una prisión. En manifestaciones contra el presidente es habitual ver carteles con la frase “Free Melania”, sin la coma del título del libro.

Según la autora, mientras Donald Trump duerme en el dormitorio principal en la segunda planta de la Casa Blanca, Melania se queda en la tercera planta y cuenta con un salón de belleza y gimnasio propio.

Una Melania Trump que ha intentado salir del escrutinio público, incluso dejando de lado atribuciones que se sobreentendían para una primera dama, y ha priorizado el cuidado de su hijo de 13 años, Barron Trump.

Pero aún así, las miradas siempre están sobre ella, y no han escapado a los reporteros detalles como cuando se negó a darle la mano a Trump durante un viaje a Israel, en mayo de 2017.

La demostración más clara del alejamiento de Melania de actividades que solían hacer las primeras damas es la falta de protagonismo de la iniciativa “Be Best” (Sé mejor), dedicada a acabar con el acoso y la intimidación entre niños. Un programa que no tiene un marco de actuación más que un eslogan de bondad entre menores; algo en las antípodas de las propuestas de predecesoras como Michelle Obama y su “Let’s Move” (Muévete) sobre buenos hábitos alimenticios y de salud.

Sin embargo, su influencia en las decisiones presidenciales no es tan escasa como pudiera parecer.

Un ejemplo: cuando pidió la dimisión de Mira Ricardel, asesora adjunta de seguridad nacional de Trump. Fue el año pasado y tras un enfrentamiento entre Ricardel y la gente de Melania, la primera dama fue muy clara: la quería fuera. Como el presidente se tardó en responder, ella emitió una declaración. “Es la posición de la Oficina de la Primera Dama que [Ricardel] ya no merece el honor de servir en esta Casa Blanca”. Un día después, Ricardel estaba fuera.

El escrutinio hacia Melania es constante, y como es habitual en las mujeres -algo impensable en caso de los hombres- se analiza con todo detalle su vestimenta. Según Bennett, “cada cosa que hace tiene un significado, incluso la ropa que se pone”.

Por ejemplo, y según una teoría de la autora poco científica, cuando está enfadada con el presidente se pone trajes de corte masculino para contrastar con el “notorio conocimiento de que a Trump le gustan las mujeres con vestidos femeninos, ajustados, cortos y muy sexys”.

En estos años de primera dama, no hubo pieza de ropa que levantara más revuelo que el abrigo con la inscripción “I really don’t care, do u?” (Realmente no me importa, ¿a ti?) en la espalda que se puso antes de un viaje a la frontera, en plena crisis migratoria. Según la autora, era un mensaje a Ivanka Trump, “Primera Hija” y asesora presidencial, y sus “constantes intentos de unirse a temas positivos de la administración”.

La relación entre madrastra e hija favorita del presidente, según el libro, es “cordial, no cercana”. Se llevan “bien” y se “apoyan mutuamente”.

Pero de acuerdo con Bennett, la constante presencia de Ivanka en viajes internacionales y en diversos asuntos exaspera a Melania, alguna vez descrita como “esposa trofeo”. La primera dama sintió que Ivanka “estaba invadiendo sus terrenos”.

Melania tampoco se lleva bien con Karen Pence, la “segunda dama” del país, algo que se demostraría por calzar zapatos de tacón alto cada vez que está a su lado para así ridiculizarla por su baja estatura.

DEJA TU COMENTARIO

MÁS EN LA TARDE

LA TARDE RECOMIENDA