¿No pasa nada?

Cómo actuar frente a los reclamos de pareja

Es muy probable que muchos de nosotros hayamos reclamado en alguna ocasión, como consecuencia de una mala atención o un deficiente servicio. De hecho, los comercios poseen sus correspondientes registros para realizar quejas. El Libro de Reclamaciones es el documento por el cual los usuarios pueden presentar reclamos o quejas por el servicio recibido o por un bien adquirido.

Lo que a todas luces es una medida indiscutiblemente justa en la órbita comercial, ¿podría ser de ayuda o conveniencia en el ámbito del hogar? En el seno del hogar sucede que en la medida que un pedido no es satisfecho se transforma en reclamo. El reclamo parte de la sensación de que hay algo que se le niega, que se le escatima.

Por supuesto que errores cometemos todos, y gran parte del tiempo. Seguramente muchos de ellos son menores, incluso insignificantes. Pero los problemas en la forma de comunicar esos errores dentro de la pareja son una de las principales razones que conducen al fracaso de un matrimonio, por encima incluso de la infidelidad. Y el “nagging” es exactamente el tipo de comunicación tóxica que puede llegar a destruir una relación de pareja.

El término “nagging”, que se puede traducir como una mezcla de “regañar”, “fastidiar” y “gruñir”, siempre conlleva un matiz negativo, mientras que la insistencia termina devorando la cordialidad de la relación de pareja. La interacción en la que una persona repetidamente hace una solicitud y la otra persona lo ignora repetidamente, es un problema que enfrenta en algún momento una relación de a dos.

De todas maneras, y haciendo gala de un “detallismo” que envidiaría un investigador forense, las mujeres, en términos generales, saben identificar las fallas mejor que los hombres. Desde luego, el objeto examinado seremos nosotros y ni el amor o cariño que nos tienen va a lograr que su juicio sea menos severo. Las mujeres tienden a ser mucho más obsesivas con los detalles y con las ofensas, por lo que su capacidad para reclamar sea muy probablemente mayor que la masculina.

Indudablemente llegará el reclamo, ya sea porque olvidamos comprar su refresco predilecto o si perdimos la prescripción médica del pediatra de nuestro hijo. A veces llegará de manera directa y otras aparecerá con un formato de ironía solapada e incisiva.


SI VAS A DISCUTIR CON TU PAREJA, HAZLO BIEN

En el amor y en la guerra, todo está permitido. El problema viene cuando ambos se combinan, pues es fácil que esa guerra acabe en ruptura si no se cuida al otro.

Toma  nota de estos consejos :

1. Piensa antes de hablar.

“Un, dos, respira...” Hay cosas que a veces se pasan por la cabeza y salen demasiado rápido. Es mejor tomar unos segundos para pensar si, realmente, queremos decir ese algo dañino.

2. Empatiza.

Viene del punto anterior. Cuando se está enojado de verdad, solo se focaliza en el motivo que llevó a ello. Pero si hacemos un esfuerzo por ponernos en la piel del otro, por difícil que cueste, será más fácil no solo llegar a un punto en común sino, además, argumentar con él.

3. Déjalo reposar.

Si puedes, pon distancia. Sal a dar un paseo, deja que pasen unos minutos u horas. Las cosas, en caliente, suelen verse más dramáticas. 

4. Transmite tus sentimientos.

No caigas en el error de decirle al otro lo que ha hecho mal: todo será más fácil si explicas qué te ha hecho sentir mal y si describes, exactamente, tus sentimientos. A menudo, no descubrimos que algo ha ofendido a otro hasta que no nos lo dice. 

5. Olvídate de estar a la defensiva.

Quien dijo que “la mejor defensa es un buen ataque” no se refería a cuestiones amorosas. El fin último de una discusión de pareja es arreglarlo, no poner fin, y si solo estás pensando en defenderte tu contrario hará lo mismo...  

6. Si se repite... busca solución.

Cuando un problema se repite constantemente puede acabar desgastando la relación. Encontrar una solución satisfactoria para ambos (e incluso recurrir a ayuda externa) es necesario si quieren seguir a flote.