Las inquietudes parentales en la etapa del hijo adolescente

Un resumen de las dudas, preocupaciones e inquietudes habituales al criar hijos adolescentes.

Es muy común que muchos padres se aproximen a la búsqueda de psicoterapia para sus hijos en las diferentes etapas del desarrollo. Las inquietudes tienen que ver con cuestionamientos acerca de qué conviene hacer o cómo dirigirse hacia los adolescentes en casa, qué normas y reglas implementar, cuándo poner límites, si están siendo permisivos o intransigentes.

Hay muchos factores a tomar en cuenta para abordar en una psicoterapia o en la misma educación que los padres quieran brindar.

INQUIETUDES COMUNES ANTE LA CRIANZA DE HIJOS ADOLESCENTES

Es muy valioso tener en cuenta la apertura que varios padres han desarrollado para hablar sobre diversos temas que inquietan a sus hijos en la etapa de la pubertad y/o adolescencia y que interesan a muchos de nosotros.

Hace solo algunos años pensar en una madre o un padre teniendo un acercamiento para hablar sobre sexualidad era un escenario para muchos aterrador y embarazoso. Ahora no tiene que ser de esa forma; hay diversas maneras para generar un ambiente de confianza, claridad y a la vez firmeza al momento de expresar nuestras ideas.

Se puede observar que hay temas más comunes que preocupan a los padres. Enumeraré algunos, que se describirán más adelante.

1. MI HIJO ESTÁ DEMASIADO INVOLUCRADO CON LAS REDES SOCIALES

Es muy habitual escuchar a muchos padres extremadamente preocupados, ya que no saben qué es lo "normal" o esperable en cuanto al tiempo que sus hijos invierten en las redes o en dispositivos tecnológicos.

Mucho se ha hablado al respecto, y es que en un mundo cada vez más globalizado, con tanta información e incluso muchas actividades llevadas de manera remota, es muy difícil delimitar cuánto es lo conveniente si de tiempo hablamos.

Hay muchas señales que nos indican que nuestro hijo puede estar inmerso de una manera poco controlada en aparatos tecnológicos. Como puede ser que prefiere aislarse que convivir con sus pares o chicos de su edad, se pone muy ansioso si no tiene el aparato o el contacto con la tecnología de manera continua, se irrita si se implementan límites respecto al tema, no quiere realizar actividades fuera de casa por darle más importancia a la tecnología, etc.

Lo importante es detectar cuando es una conducta que pueda poner en riesgo a nuestro hijo y cuando es algo "esperable". Es natural que un chico púber y adolescente no quiera pasar tanto tiempo con sus padres para dedicarle más tiempo a otras actividades y personas.

Es común escuchar que los padres se inquietan cuando esto va sucediendo de manera "repentina", es un proceso de adaptación para todos los miembros de la familia cada etapa que va transcurriendo. La adolescencia en sí misma es un periodo complejo e intenso. Por lo tanto en la actualidad en un momento tan avanzado tecnológicamente y lleno de incertidumbre, muchos adolescentes optan por refugiarse e identificarse con diferentes personajes que están en las redes sociales. Haciendo mención que les gustaría mucho ser como ellos o parecerse, tener las mismas cosas o viajar. Comparando sus mundos, sus amistades y todo lo que rodea a estos personajes, actrices, tiktokers, youtubers, etc.

Conviene que los padres no opten por una postura impositiva e inflexible, sino una actitud firme pero comprensiva. Con esto nos referimos a implementar límites que cada familia considere adecuados, decir un número exacto de tiempo que un adolescente tendría que estar en el celular o en videojuegos es complicado, porque depende de muchos factores, pero podríamos pensar que, si la tecnología está impactando directamente en el adolescente en cuanto a actitud, conducta, rutinas, tiempo etc. valdría la pena valorar con un profesional que medidas en específico tomar.

Se recomienda que el adolescente tenga tiempo para actividades extracurriculares, tales como realizar ejercicio al aire libre o en algún club donde pueda convivir con más jóvenes, igualmente que pueda realizar sus tareas académicas y personales sin tanto apuro. A la hora de implementar límites en los horarios que el adolescente pasará en sus aparatos electrónicos es cuando la cosa se torna difícil, ya que puede costar trabajo que el joven acate las normas que cada padre implemente. Vale la pena realizarlo con determinación y llegar a acuerdos.

2. OTRO TEMA INQUIETANTE ES LA SEXUALIDAD

Cuando el chico entra a la etapa puberal, comienzan cambios de todos tipos, hormonales, cambia el cuerpo, comienza mucho movimiento emocional, el carácter, la personalidad, etc.

Puede resultar todo un reto para el joven y para los padres igualmente ir digiriendo el proceso. Aunque existe mucha información al respecto e incluso hay escuelas que abordan el tema según sus planeaciones académicas, siempre es recomendable que el chico se sienta con la apertura de hablar con sus padres sobre sus dudas e inquietudes.

Es un poco raro que un púber de 13 años llegue a casa con preguntas acerca de estos temas, pero esas preguntas si están dentro de su cabeza. Es esperable que el joven quiera esclarecerlas con sus amistades, en internet o con películas de todo tipo. Sabemos bien que a veces las fuentes de búsqueda no son las ideales y que puede haber malos entendidos y el adolescente suele quedar más confundido aún. Así que recomiendo diferentes charlas sobre el tema. La primera se dará por sí misma y será en el kinder o primaria cuando el niño llegue a casa con la duda... ¿De dónde vienen los bebés?

En ese momento la madre o el padre dará una breve explicación de acuerdo a la edad. Con esta información en la mente, el niño la conservará hasta que poco a poco por medio de otros niños, investigaciones previas y aclaraciones escolares lo vaya teniendo más claro, pero siempre estará en la búsqueda de respuestas. Así que posterior a esto en la etapa de primaria alta e inicios de la secundaria el jovencito tendría más claro de qué va. No es solo la mera relación sexual lo que nos inquieta, hay otros temas de igual relevancia, como la aceptación del cuerpo, el proceso de desarrollo, la autoestima, aceptar a los demás, los límites en el noviazgo y con las amistades, enfermedades de transmisión sexual, planificación familiar, abuso, etc. Así que como podemos ver los temas a abordar son bastantes. Dado esta situación es preferible hacerlo poco a poco, dejando a un lado la angustia y el temor.

Los padres podrían optar por ir abordando estos temas conforme se vayan presentando y de acuerdo a la edad y el momento. No conviene hablarles todos al mismo tiempo porque podríamos abrumarnos y abrumar al adolescente. Sino, ir de a poco. Tratando de que no sea un escenario de regaño, o advertencia si no un clima de poder hacer conciencia sobre todos estos temas tan relevantes e importantes. Si tiene dudas referente a cómo hablar sobre estos temas con su hijo no dude en preguntar a un psicoterapeuta.

3. DIFICULTADES ACADÉMICAS

Es muy habitual que a la consulta lleguen padres con la mortificación de que su hijo está bajo de notas en el colegio. Ya sea que la escuela haya enviado al joven como recomendación a una terapia psicológica o que los mismos padres lo encuentren útil. Cada etapa escolar es distinta. La transición de primaria a secundaria es algo que muchos jóvenes experimentan como un proceso que produce mucha ansiedad, ya que todos los cambios están ocurriendo en ese mismo momento. La ansiedad por cambiar de grado académico, el cuerpo en constante cambio, los padres angustiados, y el adolescente simplemente no sabe en donde encajar.

Es importante tener paciencia en esta transición y permitir que las cosas se vayan acomodando de a poco. Dicho esto en la secundaria, los estudiantes que durante la primaria fueron destacados o no dieron "dificultades" ahora se han vuelto más perezosos o rebeldes. Esta es una actitud esperable para muchos jovencitos que no saben cómo sentirse al respecto, y después de varios años de haber estado en el cuadro de honor, se enfrentan ante el nuevo reto y les cuesta más trabajo sobrellevarlo.

En este sentido será importante ayudarle a digerir el proceso de adaptación y poder detectar si es un problema conductual, emocional o académico. En varios casos puede ser más de un rubro lo que está haciendo que nuestro púber esté inquieto o inestable. Por eso siempre se sugiere que todas las dudas específicas sean tratadas con profesional en el tema.

Cuando el joven pasa a preparatoria, las cosas se vuelven un poco diferentes. El adolescente está en constante conflicto consigo mismo, socialmente, con sus padres e incluso con sus pares, en la escuela y en cualquier actividad que le despierte ambivalencia. En esta etapa los adolescentes la transitan con mucha intensidad, con la emoción a flor de piel y en el mejor de los casos con ganas de experimentar el mundo. Tienen las emociones revueltas, su actitud puede ser impulsiva e impositiva. Así que, si de escuela se trata, es un poco complicado acercarse a ellos para abrir un diálogo. Nada que sea imposible.

Se recomienda en cualquier etapa académica estar al pendiente y en contacto con el personal escolar, sin invadir el espacio del joven estudiante, para así tener mayor idea de que es lo que pueda estar sucediendo, si se trata de un evento aislado o si es una dificultad académica en general. Para así poder encontrar la mejor alternativa y ayudar al chico.

4. AMISTADES, NOVIAZGO Y OTROS VÍNCULOS

En esta etapa es esencial que el joven tenga un grupo de amistades que aunque no sea muy grande, realice su función, que es el acompañamiento, la identificación, el descubrimiento de la identidad, etc. Los adolescentes buscan identificarse con algo o alguien y muchas veces, en el descubrimiento de su identidad van encontrando que sus amistades son el mejor medio para hacerlo. Encuentran consuelo, diversión, apoyo y compañía. Cuando un joven no tiene amistades o no le interesa es algo para poner atención.

A muchos padres les preocupa que el círculo de amistades no sea el más ideal, que existan malas influencias, que las familias sean conflictivas o que sean malos estudiantes, etc. Lo importante acá es darle a nuestro hijo la confianza de poder tomar decisiones cuando no esté a nuestro lado, que él pueda distinguir que conviene y que no.

Evidentemente se va a equivocar, esto es parte del proceso y tendremos que permitírselo y tolerarlo. De pronto llega nuestro hijo o hija de 17 años y presenta a su nueva novia o novio, los padres inmediatamente comienzan una evaluación minuciosa sobre las cualidades y defectos que puedan encontrar en la pareja sentimental de sus hijos. Comienzan los comentarios de "no te conviene" "ya viste como habla" etc.

El adolesente siente muy rápidamente una necesidad por poner un límite y alejarse de sus padres. Hay padres que les cuesta mucho trabajo tolerar que esto suceda, y en muchas ocasiones no están dispuestos. Tratar de controlar cada espacio de nuestro hijo no hará que la comunicación y las decisiones que él tome sean más coherentes y responsables.

Como dijimos arriba nuestro joven está tratando de construir un nuevo mundo, lleno de gustos, aficiones, hobbies, amistades, procesos de adaptación, familiar, etc. Esto quiere decir que dentro de esa construcción tomará decisiones no tan astutas y otras muy atinadas, y es parte del proceso. Tendrá que conocer personas, tener noviazgos y entender cómo funciona el mundo. No podemos vivirlo por él.

5. CONSUMO DE SUSTANCIAS

Un tema más delicado es el consumo de sustancias, tales como el alcohol, las drogas, el tabaco, etc. Menciono la palabra delicado porque el rango de factores de riesgo incrementan. No es lo mismo un joven de 17 años que ingiere una cerveza a un chico de 14 años. No es lo mismo un joven de 15 años fumando 5 cigarros al día, que un joven de 17 fumando un cigarro al mes.

Dicho esto se vuelve muy complicado en unos simples párrafos analizar caso por caso. Lo que sí es una realidad es que a ningún padre le gusta la idea de que su adolescente en las fiestas de preparatoria recogerlo en estado de ebriedad. Entonces, lo primero sería delimitar la edad del chico.

Si está transitando la etapa puberal de los 11-14 años, si es adolescente entre 15 y 18 años o un adolescente tardío. La mayoría de los jóvenes entre los 17-20 años de edad será muy frecuente que tengan acceso y contacto con las sustancias.

En cualquiera de los casos, en especial con los menores de edad, es crucial brindar información detallada y oportuna de las particularidades del abuso de cualquier sustancia. Poder distinguir con sensibilidad si un joven ha bebido un trago por curiosidad y convivencia, o si este trago de alcohol se vuelve algo repetitivo que puede llegar a ponerlo en riesgo. Si hay una dificultad con las drogas más en específico es importante evaluarlo con un especialista y ver cuáles son las mejores opciones para ayudar al joven.

6. BULLYING

Nuestro último tema, pero no por eso menos importante, es el bullying o abuso de cualquier tipo. Como hemos revisado a lo largo de este escrito, las redes sociales abarcan mucho tiempo y es una esfera importante para la mayoría de los jóvenes. A través de ese medio se comunican, interactúan, conocen personas... por lo cual es muy común que sean más propensos a sufrir bullying o acoso cibernético, ya que no solo ocurre en las escuelas, o en otro lugar en específico, sino que cada vez es más frecuente este tipo de acoso.

Como mencionamos, las redes sociales si bien pueden ser de mucha utilidad, también pueden convertirse en un medio de descarga para las frustraciones de cualquier persona. Ya que la identidad real se ve encubierta y es muy fácil poder escribir o mencionar lo que sea. De esta forma acosar a alguien, o insultar se vuelve más sencillo y más peligroso. La mayoría de los adolescentes no saben cómo hacerle frente a este tipo de comentarios y situaciones ya que regularmente no hay una persona a la cual asociar el bullying, me refiero a que muchas veces no saben quien es el o la agresora que está impactando en la vida del adolescente.

El acoso escolar que se da en las aulas en algún lugar que asisten presencialmente el adolescente, igualmente es muy común, estos actos de agresión se pueden disfrazar de bromas, chistes, apodos, hacer o decir algo con alusión a alguna dificultad que tenga el joven, a su cuerpo, aislarlo, etc. Esto puede dañar mucho la autoestima y la seguridad de los chicos.

Evidentemente, también los jóvenes que son los que inician estas ofensas también es importante brindarles la atención y ayudarlos, ya que seguramente están transitando por serias dificultades.

Es vital que podamos entablar una conversación con nuestro estudiante diariamente, en donde pueda sentir la confianza de expresar si hay algo que le está incomodando, preguntarle sobre sus amistades, con quien toma la hora del lunch, qué trabajos en equipo realizó, que le gusta de ir a la escuela, que no le gusta de ir, si hay algún adulto confiable, que habla sobre sus profesores, etc. Toda esta información hay que ir preguntándola poco a poco, para que no se vuelva un interrogatorio. Así, nosotros tendremos una idea más amplia de que sucede en su ámbito escolar, aunque siempre existirán aspectos que vamos a desconocer.

Es valioso que nuestro joven tenga claro cuáles son los límites y que situaciones son tolerables y cuáles otras valdría la pena reaccionar e implementar un alto y pintar una raya. Puede ser muy fácil a esta edad confundirse y no tener claro cuáles deberían ser los límites con los demás, dada esta situación es común que se traspasen las fronteras de lo permisible. Cada familia es distinta y cada núcleo crea sus propias reglas, pero lo que sí es una realidad es que no podemos normalizar el abuso de ningún tipo.

CONCLUYENDO...

Como podemos observar son bastantes los factores a considerar si de adolescentes hablamos. Desde la cuestión académica, la educación, los valores, el desarrollo, cambio del cuerpo, el carácter, la personalidad, y todo el mundo emocional e interno de cada individuo.

No es fácil plantear respuestas absolutas, cada caso es diferente y tiene su propia perspectiva, es valioso recalcar que si tiene dudas, inquietudes, o simplemente quiere hablar sobre el tema usted o su hijo se acerquen con un profesional que los pueda ir orientando constantemente; es completamente normal necesitar apoyo de vez en cuando. Lo esencial es tener una actitud parental que permita siempre la apertura, la flexibilidad y que se tenga firmeza para tolerar los cambios.