Dependencia extrema de la pareja

Veamos las causas de la dependencia emocional en la pareja, y las posibles soluciones ante esta

Las relaciones de pareja son una de las experiencias más importantes de nuestra vida. En las relaciones sentimos bienestar, complicidad, y a su vez es un vínculo tan estrecho que se podemos llegar a perder nuestra identidad. Cuando se generan demasiados miedos e inseguridades y existe una dependencia extrema de la pareja, hablamos de un problema psicológico y emocional que nos lleva al malestar constante.

Nuestro estado de ánimo se suele ver afectado por lo que nos ocurre. Sin embargo, la clave más importante para vivir con bienestar y que tus relaciones (especialmente de pareja) funcionen es que ese bienestar dependa principalmente de ti: de tus decisiones, acciones, rutina, modo de vida.

Si en tu relación existe una dependencia extrema nos lleva a no tomar decisiones propias, una comunicación muy opaca o defensiva o ceder siempre ante el otro. Esto nos lleva a sentir que no nos conocemos y que hemos perdido nuestra identidad. En un sentido emocional, sentimos inseguridad, ansiedad, y si son emociones muy intensas y frecuentes nos lleva al desánimo.

¿Por qué nos ocurre? ¿Cuáles son las causas psicológicas y emocionales que nos pueden llevar a ello? Y ante todo, ¿cómo podemos resolverlo de forma estable? (incluso sin necesariamente dejar la relación).

En este artículo vamos a resolver esas preguntas y vas a poder encontrar soluciones. Lo que voy a contarte está basado en las experiencias directas con las personas que tenían este problema y lo han resuelto y he acompañado en sus procesos de cambio y terapia (en Empoderamiento Huamno puedes leer sus testimonios).


CAUSAS DE LA DEPENDENCIA AFECTIVA

En nuestro mundo digital estamos tan sobre informados que nos genera más confusión. Es muy habitual hoy día centrarnos en el otro y en lo que hace, pero en Psicología y según evidencias empíricas sabemos que esto no nos ayuda para nada. Lo que realmente es útil es enfocarte en ti, en cómo gestionas lo que sientes y en cómo resolverlo.

Dependencia afectiva es: cuando tu bienestar (y por lo tanto decisiones y modo de vida) depende más de factores externos que no puedes controlar. Estos factores están relacionados con cómo se comporta el otro, cómo se comunica, qué hace, etc. Por supuesto, un comportamiento irresponsable, despreocupado o incluso violento nos hace sentir mal. Aquí hablamos de la interpretación que hacemos sobre lo que nos ocurre.

La dependencia se basa ante todo en el miedo. Vemos la relación desde el miedo y la inseguridad de tal forma que lo que ocurre pasa siempre por ese filtro. Vamos a profundizar más en las causas psicológicas y emocionales que nos llevan a ese problema.


AUTOESTIMA DEPENDIENTE

Solemos pensar que la autoestima es alta o baja en función de cómo nos valoramos. Pero en realidad no se trata solo de valorarnos. La autoestima es ante todo un sistema, una forma de comportarnos que nos lleva a una experiencia afectiva. La autoestima dependiente es la que hace que tu bienestar depende de lo que ocurre.

Pero este factor es totalmente incontrolable. Si nuestro comportamiento está totalmente condicionado por lo que creemos que quieren o necesitan los demás, perdemos nuestra propia identidad, y sin identidad, nos sentimos perdidos, con ansiedad y desánimo. Una autoestima funcional es aquella que está centrada en construir nuestro propio bienestar y relacionarnos de forma equilibrada.

La autoestima dependiente es también un aprendizaje: aprendemos a relacionarnos así, de tal forma que nuestra autoestima se ve afectada. Por esta razón no es demasiado útil enfocar el problema solo en valorarnos, sino en cambiar el modo de relación principalmente con uno y posteriormente con el mundo.


ATRIBUCIÓN RESPONSABILIDAD

Las personas somos responsables en primer lugar de nuestro propio estado de ánimo, decisiones y procesos. Cuando nos sentimos responsables de los demás (esto lo podemos aprender en la infancia si nuestros vínculos nos responsabilizaban de lo que ocurría) terminamos por depender para adaptarnos al otro y así no sentirnos culpables.


OLVIDO DE INTERESES PROPIOS Y VÍNCULOS

Al ver las relaciones tan frágiles, nos sentimos vulnerables y nos adaptamos al otro de tal forma que nos olvidamos de nuestros propios intereses, así como de crear otros vínculos (principalmente amistosos). Las relaciones funcionan mucho mejor cuando existen vínculos de calidad con los que poder compartir. Una pareja no es un vínculo único, sino la persona con la que compartes un vínculo íntimo.


SOLUCIONES A LA DEPENDENCIA EXTREMA: VIVIR CON MÁS INDEPENDENCIA AFECTIVA

La independencia afectiva no significa que somos personas individualistas o solitarias, sino que construimos relaciones de forma equilibrada, donde el bienestar de cada uno depende principalmente de uno y lo compartimos en ese vínculo.

Nuestras formas de relacionarnos son sistemas aprendidos que pueden cambiar con trabajo terapéutico. Sin embargo es también habitual que pasen muchos meses o años buscando soluciones que no llegan. Para que realmente consigamos un cambio estable debemos ir a la raíz del problema y trabajarlo de forma integral: con tu autoestima, sistema de creencias, formas de relacionarte, gestión de emociones, conductas, etc.


VAMOS A VER CUÁLES SON LAS CUATRO CLAVES PRINCIPALES.


BUSCAR LA SOLUCIÓN EN UNO

Cuando vivimos según un híper foco en la pareja (qué hace, por qué se comporta así, tratamos de descubrir sus "traumas" o involucrarnos demasiado en lo que creemos que son sus problemas) es otra consecuencia más de la dependencia extrema.

La forma de cambiar lo que sientes y cómo lo gestionas es buscar la solución en ti. En lugar de utilizar remedios a corto plazo para sentirte bien solo temporalmente (como si se tratara de parches), tenemos que ir a la raíz de lo que te ocurre y profundizar en ello para aplicar cambios concretos que hagan que ese cambio sea estable en el tiempo.

La curiosidad por ti, el deseo de conocerte más, la aceptación (lo que depende de ti y no) y ante todo la confianza en tu propio proceso son estados de ánimo y actitudes necesarias.


DESCUBRIR CÓMO GESTIONAS TUS EMOCIONES

El problema principal de la dependencia extrema de la pareja o una autoestima disfuncional es la gestión de emociones. El miedo a la pérdida o al rechazo, a cómo se sentirán los otros, la inseguridad y la culpa son emociones que, si no las gestionamos de forma funcional, terminan por ser demasiado intensas, frecuentes y duraderas.

Esto nos lleva a la ansiedad y el desánimo. Pero el problema no son esas emociones sino la forma de gestionarlas. Por esta razón debemos comenzar analizando cómo gestionas tus emociones ahora para saber dónde está el problema y cómo solucionarlo.


CONTAR CON UN PLAN DE ACCIÓN

Una vez entendamos bien cómo se genera esa dependencia, tenemos que diseñar un plan de acción concreto e individualizado. El plan de acción te lleva a las acciones diferentes y precisas que te hacen cambiar ese sistema, conocerte, comenzar a vivir con más bienestar y que tus relaciones sean más positivas.

Para hacer un plan de acción que funcione no nos sirve con un test online. Tenemos que saber exactamente cuáles son los cambios que necesitas. Por este motivo siempre trabajo el plan de acción con las personas a las que acompaño en una sesión.


TRABAJAR CON TODAS LAS PARTES DE LA PERSONALIDAD

Cualquier tipo de dificultad psicológica y emocional, se dé en las relaciones o no, no está relacionada con solo un área de la parsonalidad. Todas estas áreas (la autoestima, la gestión de emociones, la comunicación, la forma de relacionarnos, el sistema de creencias, etc.) se relacionan y se condicionan las unas a las otras.

Por este motivo en un proceso de cambio que quiera solucionar el problema con seguridad de tal forma que perdure en el tiempo, debe trabajar con todas estas áreas y con su relación.


TENER COMPAÑÍA CONSTANTE

Por último, acompañar solo con sesiones eventuales para este tipo de dificultades no suele ser muy efectivo. Las dependencias, el miedo o la inseguridad ocurren a diario y si el apoyo es eventual, sentimos más soledad y menos ayuda. Por este motivo mi forma de acompañar es constante: cada día, para que la persona me consulte lo que necesite en cada momento (sin límite de consulta).

Además, trabajamos con herramientas semanales donde poder abordar cada parte de la personalidad, con un plan de acción y con sesiones donde podemos profundizar más en lo que ocurre, siempre enfocados en soluciones mediante el propio autoconocimiento.