Consejos para conservar el pollo refrigerado en buen estado

Los siguientes consejos ayudarán a escoger un pollo de buena calidad y conservarlo de la mejor manera por más tiempo

El pollo se ha convertido en un ingrediente popular gracias a su versatilidad y sabor. Sus diferentes formas de preparación lo han vuelto en un tipo de carne que no puede faltar en el hogar.

Sin embargo, almacenar el pollo crudo de manera incorrecta podría favorecer el crecimiento de bacterias nocivas para tu salud, capaces de provocar intoxicaciones alimenticias.

Por ello, los siguientes consejos ayudarán a escoger un pollo de buena calidad y conservarlo de la mejor manera por más tiempo.

-COMPRA

De acuerdo con el Instituto Australiano de Seguridad Alimenticia, es importante verificar la temperatura del pollo. Lo ideal es que se encuentre a menos de cinco grados Celsius.

En caso de que compres en algún negocio local, deberás poner atención al aspecto del pollo. Si su color es rosa, está en buen estado. Si tiene un tono grisáceo, aunque sea en alguna de sus partes, lo mejor será comprar otro.

De igual forma, es importante que no aceptes el pollo si la carne está pegajosa o desprende algún olor inusual. Si percibes un aroma ácido, no lo compres.

La Universidad Estatal de Míchigan sugiere que, si estás en el supermercado, dejes el pollo hasta el final de tus compras para mantener su frescura por más tiempo. Asegúrate que el empaque no tenga fugas, de lo contrario, podría contaminar a otros alimentos mediante el escurrimiento del jugo. De ser posible, lleva una bolsa hermética extra para mantenerlo apartado de otros productos.

Si el viaje a casa es muy largo, coloca el pollo en una hielera, especialmente en lugares con climas cálidos.

- ALMACENAMIENTO

Según recomendaciones del Instituto Australiano de Seguridad Alimenticia, una vez que llegues a casa, envuelve el pollo en un empaque hermético y guárdalo en el estante inferior de tu refrigerador para no contaminar los alimentos debajo de él, especialmente si es comida precocida o lista para servirse. Mantén la temperatura a cinco grados Celsius o menos.

Si no lo cocinarás de inmediato, ponlo en el congelador. Asegúrate que el envase que lo contiene esté bien cerrado para que no pierda calidad. En este caso, la temperatura debe mantenerse a -15 grados Celsius o menos.

-DESCONGELACIÓN

Nunca lo dejes a temperatura ambiente, ya que promueve el crecimiento de bacterias como la salmonela o la listeria. De acuerdo con la Universidad Estatal de Míchigan, la manera más segura de descongelar el pollo crudo es pasarlo del congelador al refrigerador.

Un pollo entero tardará entre uno y dos días en descongelarse. Si son piezas cortadas, tomará entre dos a nueve horas. Una vez que esto ocurra, cocínalo lo más pronto posible.

O bien, si deseas ahorrarte tiempo, coloca el pollo crudo en una bolsa de plástico cerrada y sumérgelo en agua fría. Cambia el agua cada media hora para mantener la temperatura baja.

Ten en cuenta que, una vez que lo descongeles, no es seguro volver a congelarlo, según el Instituto Australiano de Seguridad Alimenticia.

-NO LAVES EL POLLO CRUDO

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos reveló que lavar el pollo antes de cocinarlo no mata las bacterias presentes en el mismo, sino que contamina las superficies, utensilios y alimentos cercanos a través de las salpicaduras. Por este motivo, lo mejor es no enjuagar el pollo crudo.

Para disminuir el riesgo de intoxicaciones alimenticias, prepara primero los alimentos que no se cocinarán, como verduras o ensaladas. Después de tocar el pollo crudo, recuerda lavarte las manos durante 20 segundos con agua y jabón.

También es importante que limpies y desinfectes cualquier espacio que haya tenido contacto con el pollo crudo o sus jugos. Limpia tu fregadero, utensilios o encimeras con agua caliente jabonosa y luego aplica desinfectante.

Al momento de cocinar el pollo, asegúrate que alcance una temperatura interna de 74 grados Celsius. De esta manera, eliminarás cualquier bacteria presente en la carne.