Residentes de la colonia Pedro José Méndez, específicamente quienes habitan en las calles Veintiuno, 18 de Marzo y Venustiano Carranza, enfrentan condiciones alarmantes de vida debido a la situación de la calichera que colinda con sus viviendas.
Aunque el nivel del agua se encuentra relativamente bajo, la calichera presenta una abundante cantidad de basura en sus orillas, incluyendo muebles, refrigeradores, estufas, llantas y plásticos.
El olor al aproximarse es sumamente fétido, y el color del agua es antinatural, un verde que se inclina al marrón. En el lugar fue posible percibir como algo burbujeaba una especie de aceite hacia la superficie, lo que indica el desecho de ciertos componentes contaminantes. El cuerpo de agua no resulta propicio para la fauna marina, a diferencia de la gran mayoría de calicheras en el municipio.
Briseida Rodríguez, vecina de la zona, relató que si bien en ocasiones hay menos basura porque los residentes se cansan del fétido olor y limpian lo que pueden, el sitio vuelve a llenarse rápidamente.
"Tenía menos, ahorita está más lleno, como que los mismos vecinos sacan la basura y luego comienza a llenarse nuevamente, como que les molesta el olor y por eso ya comienzan a limpiar", explicó.
La vecina agregó que gran parte de la basura no proviene de los locales, sino que personas de otras colonias llegan con camionetas llenas de desechos y los vierten en el lugar, creando un nuevo tiradero clandestino.
Rodríguez mencionó que ninguna autoridad ha intervenido y que los propios vecinos intentan combatir estas acciones cercando las orillas del cuerpo de agua, aunque estas medidas no son suficientes. Añadió que nunca ha presenciado que alguien ingrese a la calichera de forma recreativa o a pescar, como ocurre en otras calicheras del municipio, debido al aspecto intimidante y contaminado del agua.