Al Pacino en el discurso más motivador del deporte

Al Pacino ha sido recordado por muchos personajes, pero hay uno en especial que es utilizado para motivar a los equipos de trabajo

Guadalajara, México .-Al Pacino ha interpretado a todo tipo de personajes. Posiblemente es más recordado por su personaje de Michael Corleone en la saga de The Godfather I, II, III (El Padrino I, II, III), o como Tony Montana en Scarface (Caracortada), pero hay uno en especial con un discurso motivacional que es utilizado por entrenadores y en muchas empresas para motivar a sus equipos de trabajo. 

Se trata de Tony D´Amato, entrenador de futbol americano de los Miami Sharks en la cinta Any Given Sunday (Un domingo cualquiera) de Oliver Stone, estrenada en 1999. 

Ubicada a un año de entrar al siglo XXI, en tiempos en los que todavía no existía la presión mediática de las redes sociales, pero sí del dominio abrumador de la mercadotecnia por encima del aspecto deportivo, dirigentes con poco conocimiento sobre el juego, periodismo voraz en busca de noticias sensacionalistas, y jugadores más preocupados por su imagen personal que por el beneficio del equipo, Tony D´Amato, un hombre de la vieja escuela, apegado a las épocas románticas de amar la profesión y la solidaridad con los compañeros, trata de sobrevivir ante los factores antes mencionados que cada vez lo rebasan y le impiden ofrecer resultados en el emparrillado, lo cual le provoca que su fama y prestigio pierdan credibilidad ante la gente en general. Su único cómplice en la cruzada es Jack "Cap" Rooney, interpretado por Dennis Quaid, un veterano mariscal de campo de 40 años, que se resiste al retiro pese que las lesiones le mandan señales de que su ciclo ha terminado. 

Pese a que han transcurrido 23 años del estreno de Any Given Sunday, los temas abordados no han perdido vigencia, al contrario, se han recrudecido. Pero lo que ha cobrado valor con el paso del tiempo, es el discurso final de Tony D´Amato a sus jugadores previo al partido decisivo que deben ganar para clasificar a los Miami Sharks a los playoffs para mantenerse él en su puesto y confirmar que su filosofía de vida y métodos de trabajo no están pasados de moda. 

"La verdad es que no sé qué decir. Quedan tres minutos para la batalla más grande de nuestra vida profesional. Todo se reduce a hoy. O bien nos rehacemos como equipo o nos desmoronamos. Centímetro a centímetro, jugada a jugada, hasta que estemos acabados. Estamos en el infierno, caballeros. Creedme. Y podemos quedarnos aquí y que nos den una puta paliza, o bien podemos luchar y abrirnos paso de nuevo hacia la luz. Podemos salir del infierno centímetro a centímetro. 

"Cuando te haces viejo te lo quitan todo. Es parte de la vida. Pero sólo aprendes en el momento en que empiezas a perder cosas. Descubres que la vida es un juego que se mide en centímetros. 

"También lo es el futbol. Porque en cada partido, en la vida o en el futbol, el margen de error es tan estrecho. Quiero decir medio paso demasiado tarde o muy pronto y no llegarás; medio segundo demasiado lento o muy rápido y no lo atraparás. Los centímetros que necesitamos están por todas partes. Están en cada descanso del partido, en cada minuto, en cada segundo. 

Yo no puedo obligarlos a hacerlo. Tienen que mirar al tipo que tienen a su lado. Mírenle a los ojos. Verán a alguien que recorrerá ese centímetro con ustedes. Verán a alguien que se sacrificará por este equipo, porque sabe que llegada la hora ustedes harán lo mismo por él. 

Eso es un equipo, caballeros. O bien nos reconstruimos ahora, como un equipo, o nos desmoronamos como individuos. Eso es el futbol, chicos. Nada más", dice Tony D´Amato, dejando a sus jugadores más encendidos que nunca y dispuestos a darlo todo en la cancha. 

Cualquier parecido con algún equipo de México, o entrenador, sin duda que aplica a la historia, y más de un director técnico se verá reflejado en el personaje entrañable que da vida Al Pacino.