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Buscaba a su hija pero halla a sobrino muerto

Desde el 2016 una madre busca, aún sin éxito, a su hija desaparecida, pero encontró a su sobrino asesinado en el 2018 y sepultado en la fosa común

  • Por: ANTONIO RAMÍREZ
  • 18 MARZO 2020 - .
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Una madre de familia buscaba a su hija desaparecida y encontró a su sobrino asesinado hace dos años en la colonia López Portillo.

Una madre de familia que desde el año del 2016 busca a su joven hija desaparecida en circunstancias misteriosa, dio con el paradero de uno de sus sobrinos asesinado en el mes de junio del 2018, quien inexplicablemente, había sido sepultado en el área donde se encuentran los cuerpos no reclamados.

Nohemí y Elida, ambas familiares cercanas, padecían del mismo dolor. Las dos buscaban, la primera a su hija de 18 años y la segunda a su hijo de 40.

La madre de la joven, incansablemente inició la búsqueda hace ya casi 4 años cuando desapareció en circunstancias jamás aclaradas.

Ella a diario se levanta con la esperanza de encontrarla aún con vida, ha viajado por varias partes de la frontera buscándola infructuosamente, se ha unido a organismos no gubernamentales dedicados exclusivamente a la búsqueda de personas desaparecidas.

Se ha entrevistados con funcionarios del área de periciales a quienes les ha pedido que les faciliten el archivo digital de personas no identificadas y lo ha repasado decenas de veces tratando de encontrar entre los cuerpos archivados a su hija Jazmine Nohemí Morales.

En ocasiones piensa que podría estar con vida y retenida contra su voluntad en algún lugar.

Hasta hace algunos días Nohemí, por azares del destino, hojeando el archivo de personas encontradas sin vida, reconoció a su sobrino Carlos Antonio Morales que desde el 2018 era buscado por su madre.

A Elida nadie le había informado que su hijo permaneció por más de un año en el SEMEFO, pese a que las autoridades lo tenían identificado, porque supuestamente cuando lo encontraron muerto entre sus pertenecías traía documentos con su identidad.

Él era empleado de una maquiladora, de donde salió para encontrar la muerte, cuando se dirigía a su domicilio.

Nadie indagó el paradero de su familia, radicada en Reynosa y optaron por llevarlo una fosa común al nuevo panteón de Santa Anita.

“Yo no pido que investiguen, simplemente, quiero que me entreguen el cuerpo de mi hijo, para llevarlo a una sepultura digna en donde podré llevarle flores y rezarle una oración”, dijo doña Elida, al encontrarse ante las autoridades ministeriales.

Ayer iniciaron las gestiones dentro de los protocolos que establece la ley.

Ella, finalmente encontró a su hijo, aunque muerto, pero terminó la búsqueda.

Pero continuará con su familiar, la búsqueda de su sobrina, convirtiéndose ambas en un ejemplo de perseverancia.

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