Nuestra Comunidad

Sabor adictivo pero maligno...

Lo que de verdad le dice una bolsa de papitas (y usted no quiere saber)

  • Por: AGENCIAS
  • 09 JUNIO 2016 - .
  • COMPARTIR
Thumbnail

Pocos productos hay en el supermercado que nos produzcan al consumirlos tanto sentimiento de culpa como las papitas fritas de bolsa.

Pocos productos hay en el supermercado que nos produzcan al consumirlos tanto sentimiento de culpa como las papitas fritas de bolsa. Las echamos al carro en previsión de un probable ataque de ansiedad a media tarde; y cuando éste, por supuesto, se produce, abrimos la bolsa con la férrea determinación de comer sólo cuatro o cinco porciones para, finalmente y con suerte, dejar poco más que unos diminutos trocitos en el fondo, aparentemente inaccesibles. Las papas fritas tienen algo de adictivo y hasta su bolsa parece conscientemente diseñada para crujir tanto o más que ellas, de modo que resulte imposible no mirarla hipnotizados cuando oímos cerca de nosotros el característico y prometedor desgarro del papel satinado. Aunque no sea usted quien ha perpetrado la compra, la visión de la simple apertura horizontal de la bolsa a nuestro lado es una clamorosa invitación a meter la mano. Están buenísimas, de eso no hay duda, pero la perspectiva de la bolsa vacía (porque, reconozcámoslo: todos nos asomamos a ese fragante abismo en busca de un fragmento perdido) nos deja la sensación de que hemos hecho algo malo.

Asumiendo que debemos recurrir a las entrañables papas de bolsa sólo de vez en cuando, es aconsejable dedicar unos minutos a intentar desenredar los misterios de la información nutricional que aparece en el dorso del paquete.

Valor energético: mejor la variedad light

Unas bolsa de papitas fritas normales de pequeño tamaño (45 gramos) tiene alrededor de 228 kcal. O lo que es lo mismo, y según explica la especialista, como dos filetes medianos a la plancha. Si dirige su atención a las papitas light, sepa que por ley deben tener un 30 % menos de calorías.

Grasas: prime las que llevan el matiz ‘al horno’

Uno de los principales atractivos de las papitas chips es su finísimo corte; también uno de sus mayores inconvenientes desde el punto de vista de la dieta sana. “Las papas de bolsa fritas absorben mucho aceite en el proceso de fritura. Cuanto más fino es el corte de la papa, mayor absorción, y al revés”, nos informa la nutrióloga Iva Márques. Esa es una de las razones por las que las papas que freímos en casa normalmente son más saludables.

 Fibra: ¿qué fibra?

“La fibra es una parte de los hidratos no digerible por las enzimas digestivas humana, fermentada por las bacterias del colon o el intestino grueso”, diserta la profesora. “El valor por 100 gramos es moderado, pero por ración de consumo de papas fritas (menos de 50 gramos) es más bajo, o sea, que no debe ser considerada fuente de fibra”.

Proteínas: de baja calidad

Si quiere ponerse como un toro, descarte las papas de bolsa como epicentro de su dieta. “El contenido proteico es moderado, pero la calidad de esas proteínas es baja��, apunta la nutricionista.

Sodio/sal: saque la calculadora

El estado en que queda nuestra lengua después de una ingesta prolongada de papas fritas refrenda que son un alimento bien cargado de sal. De hecho, su alto contenido es lo más perjudicial de las papas de bolsa. La mayoría contiene alrededor de 1,5 gramos de sal por 100 gramos de papas, aunque algunas llegan a los 2,3.

¿Y QUÉ HACEMOS CON LOS NIÑOS?

Gusanitos, ganchitos y otros primos hermanos de las papas fritas de bolsa comparten con éstas sus características nutricionales. “Lo malo de estos productos, aparte de las calorías vacías por los aceites de fritura (mucha caloría y poco nutriente), es que tienen muchos aditivos y mucha, mucha sal”, subraya la profesora de nutrición Iva Márques. Pese a todo, gozan de gran éxito entre el público infantil, por lo que la especialista recomienda limitar su consumo a los fines de semana. “Contribuyen a adoptar una apetencia muy elevada de lo salado para toda la vida”, dice. Pero si usted tiene más de 15 años y le pica el gusanillo del picoteo con demasiada frecuencia, existen alternativas sanas y muy sabrosas. La nutricionista sugiere: “Un poco de queso o jamón, un plátano, un par de galletas integrales, unas tortitas de trigo o maíz o frutos secos (un puñado de 20 gramos de nueces, almendras, avellanas o incluso cacahuetes), que tienen un montón de propiedades nutritivas y sacian bastante”. Además, no dejan los dedos de color naranja fosforito.

EN LO MÁS BAJO DE LA PIRÁMIDE

No hay ningún alimento que deba eliminarse de la dieta, pero en el gráfico de la pirámide alimentaria, sitúa las papas fritas en el extremo de color rojo, sinónimo de peligro, al lado de productos de repostería y refrescos y el dibujo de una señora sentada viendo la televisión zampándose un helado. Todos ellos (excepto la señora) “deben ser consumidos ocasionalmente, ya que son alimentos con una alta concentración energética y, al mismo tiempo, poco nutritivos”, dice el texto oficial. “En general, se trata de alimentos con un alto contenido en ácidos grasos saturados, azúcares y sal, por lo que su consumo elevado favorece la aparición de sobrepeso y obesidad, entre otras enfermedades”.


DEJA TU COMENTARIO

MÁS EN LA TARDE

LA TARDE RECOMIENDA