Miércoles, Mayo 22, 2013

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Quinceañera bañada en gloria

* Alejandra Orozco segunda más joven

* Centro Acuático fue su salón de fiestas con esa medalla es su ‘presentación en sociedad’


Llega a Londres para transformar todo: el Centró Acuático es su salón de fiestas; la plataforma, una pista de baile; el vals se ejecuta al compás de su menuda silueta viajando en vertical hacia el agua; Paola Espinosa, una “chambelán” de lujo y la presea de plata que cuelga de su cuello es el mejor de los regalos. Alejandra Orozco Loza es la quinceañera mexicana bañada en gloria.

Todavía tiene cara de niña. Lo es. La subcampeona olímpica en los clavados sincronizados desde la plataforma nació en Guadalajara, el 19 de abril de 1997. Es parte de la nueva generación de saltadores mexicanos que han destacado en los Juegos Olímpicos de la capital inglesa.
Su afinidad a la aventura se vio desde los años más tiernos de su infancia. No le gustaban las muñecas. Tampoco los hornos mágicos. Lo suyo era salir a la calle. Buscar emociones fuera del refugio que da la casa.
Los deportes llamaron su atención cuando todavía era muy pequeña. A los 9 años pidió a su mamá que la llevara al CODE Jalisco. Acudió al encuentro con la gimnasia. Pero el episodio fue corto: apenas cinco meses en la práctica de dicha disciplina.
Pero ahí mismo, donde se forman los deportistas jaliscienses, otro sitio la atrapó por la adrenalina que transpira: la fosa de clavados “Álvaro Gaxiola”. El flechazo fue instantáneo. Al principio, los clavados fueron una diversión. Poco más tarde, llevada de la mano por el entrenador Iván Bautista, se volvió una disciplina de vida.
El suceso que terminó de enamorarla del deporte de los saltos ocurrió poco más adelante. Año: 2008. Lugar: Cubo de Agua en Beijing. Alejandra Orozco observa por televisión la competencia de clavados sincronizados desde los 10 metros.
Paola Espinosa, su ídolo, compite junto a Tatiana Ortiz. Las mexicanas son parte de la élite mundial. Los Juegos Olímpicos marcan la cúspide: tercer lugar y medalla de bronce. La joven jalisciense establece la meta: “Algún día quiero estar ahí”.
A partir de entonces, su ascenso es meteórico. Los primeros títulos individuales en plataforma y trampolín dentro de la Olimpiada Nacional llegan en 2010. Repite un año después y agrega una medalla de bronce en sincronizados.
Con el segundo lugar en el Campeonato Nacional de Primera Fuerza gana un lugar en la Selección. Viaja a Shangai para los Campeonatos Mundiales de Natación FINA 2011, donde alcanza semifinales.
Hacer dupla con Paola Espinosa fue una noticia que le tomó por sorpresa. Para la jalisciense, era un sueño competir junto a una campeona mundial en los clavados sincronizados. Tuvieron pocas semanas de preparación antes del preolímpico, que se disputó en el mismo Centro Acuático que este martes las vio encumbrarse.
La prueba fue complicada. La adaptación todavía no era la mejor. Pero la adversidad fue superada y con un octavo lugar, ganaron su lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Alejandra Orozco tenía 14 años de edad, cuando consiguió su boleto.
El avance con Paola fue gradual y constante. Para marzo de este año, dos competencias exitosas: cuarto lugar en Dubai y medalla de plata en Beijing. Abril, el mes en que cumplió 15 años, Alejandra Orozco lo dedicó a lanzarse de la plataforma, junto a Espinosa, con buenos resultados: sexto puesto en Moscú y segundo en Tijuana.
Su cumpleaños no fue como el de otras jovencitas de su edad. Su vida en general tampoco lo es. Estudia tercero de secundaria, pero prácticamente no acude a la escuela por dedicarse a los entrenamientos. La evalúan con trabajos especiales. (Guadalajara, Jalisco/Agencia SUN)

 

Un silbido hace saber a Paola Espinosa que sus padres la apoyan

El sonido de un silbido basta para saber que está apoyada. Un fino ruido en medio de las gradas tiene la decodificación de que la familia Espinosa Sánchez está para impulsar a Paola en su competencia. Es la manera en que su padre Marco Antonio y su madre Josefina le hacen saber de su presencia y su cariño.
“Mi esposo es nadador. Entonces, en esta disciplina se silba para  apoyar a los atletas. Desde que mi hija mayor era nadadora ya teníamos esta práctica que ahora hacemos en las competencias de Paola. Hacemos ese chiflido y ella ya sabe dónde estamos. Aunque no sepa exactamente nuestra ubicación, ya con esto es suficiente para saber que la estamos acompañando”, revela la madre de la medallista de plata en Londres 2012.
Marco Antonio y Josefina estuvieron este martes en las gradas del Centro Acuático londinense con la vestimenta para externar el apoyo a su hija y a Alejandra Orozco. Se trató de una explosión de alegría que ya habían vivido hace cuatro años en Beijing 2008, cuando Paola se colgó el bronce en la misma prueba. (Londres, Inglaterra/Agencia SUN)

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