Un mexicano de 92 años fue golpeado con un ladrillo en la cara

La mujer que lo golpeó actuó con otros cuatro hombres y le gritó “Vuelve a tu país”

Racismo, odio y violencia desmedida fue lo que se encontró Rodolfo Rodríguez la tarde del 4 de julio. Rodríguez es un anciano tranquilo. Tiene 92 años, no habla español, y vive en Los Angeles con su familia. Durante la tarde del día de la Independencia el hombre decidió salir a dar un paseo por el barrio. Eran cerca de las 8 de la noche cuando, caminando por la acera, sin querer chocó con una pequeña. Ella no resultó dañada, pero se sintió algo impresionada por el choque contra una persona a la que no conocía. Cosas que pasan. Si alguien choca con alguien en la vía pública, pide disculpas y sigue su camino.

Sin embargo, la madre de la pequeña vio esto y no se contuvo. Golpeó a Rodríguez con todas sus fuerzas. Poco conforme con eso, lo tiró al piso y lo siguió golpeando. La mujer estaba llena de ira, así que tomó un ladrillo y lo azotó repetidas veces contra la cara del anciano. 

Pero la mujer no actuó sola. Según una testigo, que no interrumpió la golpiza por miedo a que le hicieran daño, pero grabó todo con su celular, otros cuatro hombres se le unieron a la madre en la paliza contra Rodríguez. La mujer que captó el vídeo, asegura que la mujer que golpeaba al anciano le decía, llena de ira: “Vuelve a tu país, ¿por qué estás aquí?”. Rodríguez, limitado por el idioma, no entendía por qué lo estaban golpeando. A esto hay que sumarle que, a una edad tan avanzada, la percepción de las cosas podría verse afectada con facilidad cuando un sujeto experimenta emociones fuertes. No supo qué responder. Pidió ayuda en español.

¿FALSA DEFENSA?

La testigo llamó de inmediato a la policía. En un intento por distraer a la mujer, le preguntó por qué estaba golpeando al hombre. Claramente, si quería demostrarle algo, eso ya estaba hecho. El resto era rencor, ensañamiento por algo incomprensible. Ella, molesta, respondió que el anciano había intentado “tocar” a su hija. Que era un pedófilo. Merecía esos golpes. La testigo dijo al medio local The Sacramento Bee que eso era mentira. Según ella, lo había visto todo, y el contacto de Rodríguez con la niña solo habría estado provocado por ese desafortunado choque accidental. 

Cuando la mujer por fin se fue, Rodríguez pudo recibir asistencia médica. En una fotografía que la familia del anciano subió a redes sociales, se lo ve seriamente herido. Aún no hay moretones ni hematomas. Las heridas están rojas. La sangre le brilla bajo el labio y le recorre las cejas y los pómulos. tiene una herida en la frente, bajo la línea de la gorra. Tiene un ojo cerrado, probablemente por los golpes, y el otro entreabierto. Su expresión es seria. No podría ser distinta; pero también hay otra fotografía. En ella, Rodríguez descansa en el hospital. Un enorme hematoma se extiende desde sus ojos haca su boca, por el costado derecho. Se lo ve hinchado y con una bata de hospital. Abajo, en el mentón, también se dibuja una gruesa línea que delineó la herida. 

Afortunadamente, Rodríguez se encuentra fuera de riesgo vital. Algo que podría llegar a sonar inverosímil si se habla, anecdóticamente, de un hombre de 92 años que fue tirado al piso a golpes y golpeado repetidas veces con un ladrillo. Sin embargo, su familia asegura que le fracturaron algunas costillas y un pómulo. Cuando los medios locales le preguntaron al anciano por los sucesos, él respondió que no entendía por qué la pequeña turba lo atacaba. 

“NO REPRESENTA NINGUNA AMENAZA”.

Rodolfo Rodríguez, vale decirlo, es un ciudadano legal (a pesar de que, claramente, tampoco se justifica que una situación de estas dimensiones deba sucederle a alguien sin importar el estado de sus documentos de inmigración), y como tal, hizo valer sus derechos. Actualmente, la policía se encuentra buscando a la mujer y a los cuatro bravucones que lo atacaron. Su hijo, Erik Medoza, es una de las personas que exigió justicia en conversación con KCBS. En una entrevista para el medio televisivo, aseguró que su desconcierto es enorme: “¿Quién podría hacerle esto a alguien? Un ciudadano de 92 años, ¿qué podría hacerle a otra persona? No representa ninguna amenaza”. 

La familia de Rodríguez abrió una cuenta en GoFundMe, buscando reunir dinero mediante donaciones para dárselas al anciano. Ya han logrado sumar más de 29.000 dólares a la cuenta.  (Upsocl)