Hasta los mejores fracasan

Por prisas, dinero o falta de inspiración, hasta los grandes genios han metido la pata

ELVIS PRESLEY Y EL DISCO DE CHISTES

Es 1974 y a Elvis ya le da todo igual. Bueno, todo menos el dinero. Tiene que grabar un disco por contrato con RCA y a su agente, el Coronel Parker, se le ocurre dársela con queso a la discográfica con ‘Having Fun With Elvis On Stage’ o, lo que es lo mismo, una grabación al más puro “Los mejores chistes de Marianico El Corto”. Era una grabación en directo de un concierto de Elvis… pero sin música. El Rey contaba anécdotas y se hacía el gracioso entre canción y canción con los miembros de su banda o con el público. Lógicamente, fue un desastre de ventas en las tiendas (y en las gasolineras).


LA PEOR BORRACHERA 

John Galliano llevaba 15 años zurciendo para Dior entre loas a su creatividad sin parangón cuando descubrimos que, más que la moda, lo que le gustaba era la política. En un estado de embriaguez galopante no se le ocurrió otra cosa que liarse a gritar “Amo a Hitler” en una cervecería francesa. Además de admirar al señor del bigote también se declaró fan de las cámaras de gas. Hay maneras más efectivas de conseguir que te echen del trabajo… pero no se nos ocurre ninguna.


LA PEOR GIRA DE LA HISTORIA  

Dotado de un sentido del espectáculo único, David Bowie pinchó en hueso con la gira Glass Spider Tour. El título se justificaba por la presencia de una araña de cristal de una altura de 18 metros, con un peso estimado de 360 toneladas, y que precisaba de 43 camiones para transportarla. Demasiado peso para tanto viaje, en un gira que se anunciaba apoteósica con 86 fechas, repartidas entre seis meses y tres continentes y que fue un desastre absoluto. Entre otras cosas, porque cuando llovía, la araña no se podía encender… y aquel verano llovió muchísimo. La leyenda cuenta que, tras el último concierto en Auckland, la banda quemó la araña en un rito de purificación. Hoy se dice que está en un almacén de Nueva Zelanda.La leyenda cuenta que, tras el último concierto en Auckland, la banda quemó la araña en un rito de purificación. Hoy se dice que está en un almacén de Nueva Zelanda.


CHEWY VUELVE A CASA… POR NAVIDAD 

Hinchado por el éxito de ‘La guerra de las galaxias’, George Lucas intentó estrujar al gungan de los huevos de oro con un especial televisivo navideño. Chewbacca vuelve a su planeta para disfrutar de la festividad wookie en medio de números musicales al más puro estilo Telepasión española. Tras una primera recepción entusiasta, la cinta ha sido utilizada como escarnio y mofa de la saga, hasta el punto que se comenta que Lucas intentó destrozar todas las copias para que no se viera ni en este planeta ni en una galaxia muy, pero que muy lejana.


EL HIMNO DE LA ESTUPIDEZ 

Hay tal componente de mitomanía con respecto a la música clásica, que se hace imposible criticar a los grandes genios so pena de arriesgarse a una querella criminal. Con ‘La victoria de Wellinton’, opus 91, de Ludwig van Beethoven, sin embargo, nos atrevemos a tirarnos a la piscina. Más que nada, porque fue el propio Beethoven el que consideró esta obra como “una estupidez”. Obviamente, Ludwig tal vez fue excesivamente severo y no vivió lo suficiente para enfrentarse a cosas como el ‘Toma pepinazo’, de Leticia Sabater.


EL VIDEOJUEGO EXTRATERRESTRE 

Era el Rey Midas de Hollywood, pero Steven Spielberg demostró que, en el mundo del videojuego, era poco más que un palafrenero. Al rebufo del fantástico éxito de su filme E.T. El extraterrestre, Spielberg decidió sacar una aventura para la consola Atari 2600 en las Navidades de 1982. Se trataba de ayudar a E.T. a hacer una llamada a su caaaaaasaaaaa, pero los gráficos eran tan pedestres y estaba tan mal diseñado que el extraterrestre arrugado se tenía que quedar con nosotros. La mayoría de los cartuchos acabaron, literalmente, en el vertedero de Atari, que no es un vertedero cualquiera, sino un vertedero que hay en Alamogordo.