Habilidades que dan empleo

Las destrezas sociales y la adaptabilidad se han convertido en la llave del empleo

En la mayoría de los empleos, a los trabajadores se les contrata por lo que en los ámbitos empresariales se conoce como sus competencias y habilidades.

Luis Lombardero, director de LIDlearning, explica que las competencias “son el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que se necesitan para trabajar en un momento determinado”. Según esta definición, las competencias no son algo estático, sino que varían en función de las circunstancias que en cada momento afectan al mercado. Y en el momento actual, la explosión digital y tecnológica lo abarca todo. “Utilizar las tecnologías emergentes como Internet de las cosas o industria 4.0 para conectar personas y cosas en movilidad es imprescindible para la innovación y desarrollo de nuevos productos y servicios”, indica Lombardero. Una carrera en la que los nativos digitales parten con ventaja sobre aquellos que aún sufren la llamada “brecha digital”.

Cambio de paradigma

Algunas competencias clásicas como el trabajo en equipo siguen siendo cruciales para las organizaciones, aunque también se han visto afectadas por la revolución digital. Samuel Pimentel, socio presidente de Ackermann Beaumont, destaca cómo la diversidad y globalidad de las compañías han transformado esta competencia en algo más complejo y extremo. “Hoy trabajar en equipo supone hacerlo en red y en comunidades virtuales. Que tus compañeros estén uno en Estados Unidos, otro en Japón y un tercero en Alemania. Y que te comuniques con ellos por Skype, a distintas horas, en otros idiomas, y teniendo en cuenta las peculiaridades culturales de cada uno”. Enrique de la Villa, socio director de Human Capital de Deloitte, sitúa en ese entorno dinámico y casi frenético en el que se desarrollan los negocios de hoy el origen de otra de las competencias más demandadas: la capacidad de transformación. 

“Cambian los mercados, cambia la regulación y cambia la tecnología.

Se necesitan profesionales flexibles y con capacidad de evolucionar y adaptarse rápidamente a las nuevas circunstancias”.

También los nuevos empresarios necesitan una serie de habilidades para tener éxito. Para Julio Rodríguez, director de la Red de Mentores, “hay cinco competencias blandas muy marcadas que diferencian al emprendedor del resto de los mortales: autonomía, creatividad, confianza en sí mismo, desarrollo de relaciones y lo que la psicología denomina locus del control interno, la creencia arraigada en el individuo de que todo lo que le sucede en la vida es el resultado de su propia conducta”. Pero únicamente con pasión no se levanta una empresa. También se necesitan una serie de competencias “duras”, más directamente relacionadas con la gestión del negocio. 

La orientación comercial es, 

según este especialista, la más necesaria y escasa de todas ellas. “Acostumbro a pedir a mis emprendedores una lista de los cinco principales clientes a los que van a visitar en las próximas semanas para presentar y vender sus productos y servicios. ‘Aún no es el momento’, ‘espera a que terminemos el producto’ o ‘tengo que hacer un estudio de mercado’ son algunas de las muchas y creativas excusas que me dan”.

Exigencias para jefes

¿Y para los directivos? ¿Qué nuevas exigencias competenciales tiene el mercado laboral para ellos? Óscar Izquierdo, director general de Ray Human Capital, resalta el hecho de que las nuevas generaciones de trabajadores demandan un estilo de liderazgo que rompa con el modelo del “ordeno y mando”. “Los jóvenes no creen en las jerarquías, creen en el ejemplo y en los líderes 

que les hagan crecer profesionalmente. Saben que, en el mejor de los casos, van a empezar a trabajar con un sueldo bajo y echando muchas horas. No estarán dispuestos a hacerlo a menos que las personas que tengan por encima sean capaces de aportarles algo más”.

La tecnología también ha cambiado la manera de medir las competencias. Alberto Blanco, director general de Grupo Actual, recuerda que las herramientas psicométricas y sistemas de medición online han venido “no a sustituir pero sí a complementar los tradicionales sistemas de entrevistas y dinámicas de grupo, reduciendo el tiempo, los recursos y el sesgo subjetivo que siempre implica el factor humano”. La utilidad de estos sistemas para crear una buena experiencia en el profesional es, para este experto, otra de sus grandes cualidades. “La evaluación tradicional de competencias se parece demasiado a un examen. Con los sistemas de evaluación online el proceso adopta la forma de simulación y de reto. Y a todos nos gustan los retos. Una vez que la persona se mete de lleno en ese desafío, saca lo mejor de sí misma, se olvida de cómo tiene que actuar y empieza a comportarse como realmente es”.