El roncador... ¿nace o se hace?

Sólo hay un modo de acabar con sus vibraciones nocturnas que cuente con el aval de la ciencia. ¿Le sobra algún kilo?.

Tal vez esta noche, como la de ayer y la anterior, el ruido no le haya dejado pegar ojo. Y no es debido a que su casa tenga un mal aislamiento acústico (que en este caso es lo de menos), sino por el concierto de ronquidos con el que diariamente le obsequia su compañero de habitación. Aunque no sea un consuelo, tenga en cuenta que no es un problema exclusivo de su dormitorio: la mitad de los hombres ronca y el 25% de las mujeres también, según los datos de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Muchas personas se sorprenden cuando un buen día (o una mala noche) su pareja comienza a roncar. Puede que se trate de un episodio pasajero, provocado por un catarro o alergia; y, en las mujeres, a causa del embarazo. Pero lo más habitual es que el ronquido se haga cotidiano. Entonces usted se preguntará: ¿el roncador nace o se hace? “Las dos cosas son ciertas”, responde Diego García Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño. “Por un lado existen factores genéticos que indiscutiblemente predisponen al ronquido, aunque no es habitual roncar en la infancia. Es en la edad adulta, al desarrollarse las vías respiratorias, cuando comienza a manifestarse”.

El sobrepeso y la obesidad agravan el problema, “por la acumulación de grasa en los músculos del cuello, que estrecha la vía aérea y dificulta la salida de aire”, como añade Eduard Estivill, director de la Clínica del Sueño Estivill. La edad concede ventaja al roncador, puesto que, como explica García Borreguero, “con los años, la vía aérea se hace más estrecha y se pierde tono muscular en la garganta. En último término, aumenta la resistencia al flujo de aire inspiratorio y esto favorece el ronquido”. Además, “durante la menopausia aumentan las mujeres roncadoras debido a los cambios hormonales y físicos (redistribución del tejido adiposo)”, añade. 

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Perder peso. “Adelgazar, cuando la causa del ronquido es el sobrepeso, es el tratamiento más eficaz”, subraya Estivill. Un trabajo de revisión publicado en Archivos de Bronconeumología destaca que “es un hecho demostrado que los obesos tienen 5 veces más probabilidades de roncar”, y que pequeñas pérdidas de peso implican una importante reducción de los ronquidos: tres kilos menos pueden rebajar a la mitad el número de ronquidos a la hora, y adelgazando 7,5, los ronquidos llegan a desaparecer.

Si su peso es el adecuado (o no piensa adelgazar), los siguientes consejos podrían ayudar, pero no garantizan el éxito/silencio.

Evitar dormir bocarriba. Aunque el roncador puede hacerlo en cualquier postura, es más frecuente al dormir bocarriba, porque la lengua y otros tejidos se van hacia atrás y constriñen la vía aérea. Pruebe a coser una pelota de tenis en la espalda del pijama (lo recomienda la Academia Americana de Medicina del Sueño) o levante la cabeza con una almohada más alta.

No tomarse la última copa. Todos los expertos en sueño saben que el alcohol es un imán para los ronquidos. Sanjay Patel, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard y experto en trastornos del sueño, asegura: “Las parejas de los roncadores dicen que el ronquido es intolerable cuando su compañero se ha tomado un par de cervezas”. El alcohol relaja los músculos de la boca y de la garganta y dificulta la respiración, y su efecto se nota desde la primera copa y puede prolongarse durante horas, según recoge el documento de Archivos de Bronconeumología. El consejo: evitar las copas a partir de las últimas horas de la tarde.

Recurrir a los chasquidos de lengua, en el caso del compañero de cama. Aunque se sienta como un arriero, no se corte de chasquear la lengua cuando su compañero comience a roncar. No es un recurso muy elegante, pero funciona. Según el experto del Instituto de Investigaciones del Sueño, “al hacer ruido, o también al tocar ligeramente a la persona roncadora, se le alerta brevemente y el cerebro aumenta el impulso respiratorio y activa el tono de los músculos (dilatadores) de la faringe, con lo que el ronquido desaparece transitoriamente”.

Estas propuestas ayudan, pero si durante el sueño el roncador detiene durante unos segundos la respiración, se despierta cansado y continúa somnoliento a lo largo del día, consulte con el médico, porque tal vez exista una apnea obstructiva del sueño. Una revisión descartará anomalías.