Diga su edad y google responderá

Buceamos por las dudas que los internautas escriben en este buscador. La virginidad y la necesidad de pareja copan los primeros puestos

Desde que el mundo es mundo y, sobre todo, desde que el homo sapiens es más o menos espabilado en cada era el ser humano ha tenido sus preocupaciones vitales. En las cavernas tener antílope para cenar o ser la cena de una manada de leones. Con los Reyes Católicos si lo de Colón sería realmente un viaje de ida y regreso como él prometía o si caerían por un abismo infinito con carabela y todo… Antes se preguntaba a hechiceros, magos y nigromantes. La televisión nocturna trajo a las pitonisas y a toda la pléyade de adivinos.
En nuestros días Google se ha convertido en esa especie de oráculo de Delfos (y gratuito) al que se consulta en la intimidad las angustias existenciales en busca de respuestas que aplaquen congojas tan vitales como la calvicie o la impotencia.


TENGO 20 AÑOS Y... 

No haber tenido nunca novia, no tener barba y no menstruar son, por este orden, los agobios primarios a esta edad. En un discreto cuarto puesto algunos aún se plantean qué carrera estudiar. Las dos primeras cuestiones en realidad van paralelas: a más barba, más posibilidad de éxito entre el sexo femenino.
En 2001 Nigel Barber publicaba un estudio demostrando que en el último siglo y medio los varones con barba y bigote se emparejaban con más facilidad. Y, además, que la sociedad les auguraba más capacidad de liderazgo que a los barbilampiños.


TENGO 30 AÑOS Y... 

De acuerdo con este buscador la treintena es época de grandes angustias existenciales: no tener amigos, no haber tenido novia y no tener nada encabezan la lista. Lo de la barba también sigue afligiendo. A estas alturas de tanto buscar al menos ya sabrán que el término exacto para el crecimiento de la barba es pogonotrofia. Llama la atención a esta edad el agobio por haber leído Harry Potter, como si de una lectura pecaminosa o prohibida se tratara. Sepa que no está solo: el 55% de los lectores de literatura infantil y adolescente son adultos..


TENGO 40 AÑOS Y... 

Quiero estudiar. Esta es la primera cuita entre los hispanoparlantes. Para que luego digan que quienes hablamos la lengua de Cervantes no tiramos hacia la cultura... Basta con teclear la misma frase en inglés para toparse con agobios bastante más mundanos entre nuestros vecinos angloparlantes —”estoy embarazada”, “soy virgen” y “estoy soltero/a”—, que bien mirado es una poética metáfora de la diversidad de posibilidades que da la vida, unos tanto y otros tan poco. Analizando los agobios en español encontramos “nunca he ido al ginecólogo”, “estoy embarazada” y “no me baja la regla”, que, de nuevo, recuerda la necesidad de esa visita anual para chequear los recovecos íntimos y quitarse de dudas. 


TENGO 50 AÑOS Y... 

Con medio siglo a nuestras espaldas las dudas pesan como losas. “Nunca he tenido novia” y “soy virgen” encabezan un peculiar ranking en tiempos en donde las empresas de citas y ligue online solventan esos problemas en un click. Añada a su búsqueda “head hunting sentimental” o “matchmaking” (o sea, busque plataformas de ligue en la Red) y tal vez se libre de esa amargura de fracaso genital.
Desde la página web de citas Meetic aseguran que el 44% de los solteros prueban fortuna para encontrar a su media naranja en Internet. No pierde nada. O lo mismo, sí, pierde eso que tantas ganas tiene de perder. ¿Pero acaso no es lo que anda buscando?.


TENGO 60 AÑOS Y... 

Hay personas ungidas por la desdicha. “Soy virgen” y “nunca he tenido novia” lideran el ranking de preguntas a Google. Si está usted en este angustioso caso tal vez esto le anime: Clara Meadmore, hasta hace poco la mujer más longeva de Reino Unido, llegó hasta los 107 años asegurando que su elixir era, precisamente, no intimar. Murió en 2011. Virgen, por supuesto.
Mírelo por el lado positivo: se pasó casi media existencia tan ricamente jubilada, imaginamos que bailando los Pajaritos y jugando a la brisca con las colegas pero en versión escocesa. Aviso a quienes se inquietan por su jubilación, sumando años cotizados y haciendo números: con muchos más como Clara la caja de las pensiones quebrará mucho antes de lo previsto. Sean solidarios, remítanse al epígrafe anterior y busquen un compañero/a para echar el rato.


TENGO 70 AÑOS Y... 

Mientras algunos siguen lamentándose de no haber tenido nunca novia, otras rondan el milagro. “Estoy embarazada” es la segunda duda más consultada. Registros hay de mujeres que han sido madres hasta los 59 años y por medios naturales, pero a los 70 entra en el capítulo de ciencia ficción. O de la fecundación in vitro, que en países como la India no tiene límite de edad dando lugar a madres-abuelas. Google también refleja los achaques de la edad: “No tengo erección” y “no eyaculo” se cuelan en el top 10. También “me duelen las rodillas” y “estoy cansado”, dos citas que podrían estar sacadas de un foro de corredores de cualquier edad.


TENGO 80 AÑOS Y... 

HAnte todo, enhorabuena por haberse puesto la pila con las nuevas tecnologías. Amigo octogenario, usted conoció la Guerra Civil, vivió los mejores goles de Pelé, el 12-1 ante Malta. Y ahora se mueve por Internet como pez en el agua. Es usted un abuelo punto com y hasta habrá días que sea de los de “me siento de 20”. Usted y sus colegas de más de 60 años constituyen ya el 30% de los internautas, según el estudio El abuelo internauta del portal de gangas Oferting.
Si, por el contrario, lo suyo es “me estoy muriendo” cierre el navegador y hable con su médico. En caso de ser irreversible, cierre también el navegador y salga a disfrutar. Haga fotos, súbalas a Instagram, escriba eso mismo que le cuenta en solitario a Google y el mundo se encargará de colmarle de likes.