Canadá se queda corto en proveer cannabis

Se espera que las ventas legales de marihuana impulsen la economía canadiense

Ottawa

En el primer día de la esperada legalización de la marihuana para consumo recreativo algunas tiendas se quedaron sin producto para abastecer la entusiasta demanda de consumidores, quienes hicieron largas filas para comprar su paquete.

La tienda Delta 9 en Winnipeg, Manitoba, publicó en su sitio web en las primeras horas de ayer que ya había vendido todo su abastecimiento de marihuana. “Nuestra tienda recibió cien órdenes en el primer minuto de la legalización y en la primera hora habíamos vendido unos 50 mil dólares”, dijo Gary Symons, director de Comunicaciones de Delta 9.

De igual forma, el sitio gubernamental Ontario Cannabis Store recibió durante la mañana del miércoles 38 mil órdenes de cannabis, cerrando el histórico día con ventas que ascendieron a 750 mil dólares. En Quebec, con tiendas físicas y en línea administradas por el gobierno se atendieron 42 mil órdenes, lo que superó la expectativa.

En las provincias de Newfoundland y Labrador, Saskatchewan y el territorio ártico de Nunavut también se reportó desabasto.

El sitio en línea de Ontario publicó la tarde de ayer que el cliente puede tener demora en su entrega por la cantidad de demanda. Además, el lunes próximo el servicio de correo postal Canada Post, tiene planeado estallar una huelga.

De acuerdo con datos del órgano oficial Estadísticas Canadá, en el país hay 4.9 millones de fumadores de cannabis y el marcado potencial es de 5.4 millones de canadienses.

Se espera que las ventas legales de cannabis impulsen la economía en 1.1 mil millones de dólares canadienses y que el gobierno recaude unos 400 millones de dólares en impuestos. 

El ministro de Seguridad Fronteriza y Reducción del Crimen Organizado, Bill Blair, confió en que la regulación en torno a la Ley de Cannabis contribuirá a crear un mejor ambiente para los adolescentes y las comunidades respecto a la venta y consumo de la marihuana.

“El crimen organizado se ha beneficiado por casi un siglo con miles de millones de dólares por estas ventas”, agregó el exjefe de la policía de Toronto y quien estuvo a cargo de la regulación general del cannabis.

Precisó que, por ejemplo, ayer el sitio oficial de venta en línea Ontario Cannabis Store captó 750 mil dólares en ventas de marihuana “que no fueron a las manos del crimen organizado y que apoyaron el trabajo legal de los canadienses en esta industria”.

El precio del gramo de marihuana varía según la provincia. En Quebec se vende a 5.25 dólares y en Saskatchewan a 18.99 dólares canadienses. El precio del gramo de cannabis en el mercado ilegal rodea los 6.79 dólares el gramo

Canadá se convirtió ayer en el segundo país a nivel mundial, después de Uruguay, en legalizar la marihuana recreativa y el primero del Grupo de los siete países más industrializados (G-7).

El gobierno del primer ministro Justin Trudeau dejó que cada una de las diez provincias y tres territorios indígenas del país determine la aplicación de la Ley del Cannabis.

En algunas provincias, como Manitoba, Newfoundland y Labrador, Saskatchewan y Alberta se permitió la venta de marihuana a través de establecimientos privados vigilados por el gobierno, mientras que en otras, como Quebec, Ontario y Yukon sólo se permite la venta a través de tiendas o sitios en línea administrados por estos gobiernos provinciales.

Las provincias sin tiendas privadas de marihuana exhortaron a los dispensarios de cannabis para tratamiento médico a cerrar sus puertas antes de ayer a fin de poder estar en condiciones de solicitar una licencia para la venta del producto con fines recreativos. 

Algunas tiendas lo hicieron pero otras permanecieron abiertas sin que hubiese habido redadas policíacas.

Las autoridades justificaron que el proceso de transición de las compras ilegales a legales no será inmediato sino que tomará tiempo y la prioridad en los primeros días de legalización será vigilar que no haya conductores de vehículos bajo el influjo de la marihuana, que según especialistas tarda hasta cinco horas en desaparecer.