Los niños son quienes comenten más casos de maltrato contra animales, principalmente en sus primeros años de edad.
El perfil psicológico de una persona que comete estos actos hacia los animales dice mucho de su vida, de su personalidad y de su historia, ya que de acuerdo a la psicóloga Mary Rivas, suelen tener problemas no solo psicológicos, sino psiquiátricos desde mucho antes de su edad adulta.
Asegura que estas torturas esconden algo más profundo que es el deseo, a veces la necesidad, de sujetos psicológica y socialmente débiles, de mostrarse grandes, fuertes y valientes.
Se trata a menudo de personas que comprenden sus límites sociales, intelectuales o culturales, en la persecución de la criatura más débil, sin embargo, por un momento se sienten más potentes, o mejor dicho, menos impotentes. Identificar a alguien más vulnerable y frágil es una manera fácil para no sentirse los últimos de la cadena.
La familia, dijo, es el lugar principal donde el ser humano crece y aprende los comportamientos, las emociones, los sentimientos y los rasgos que caracterizarán su personalidad. Si dentro del hogar abusar de otros es visto como algo normal, con toda probabilidad esta actitud será emulada por el niño.
“Las razones por las que un niño o un adulto llega a maltratar a un animal pueden ser varias como la falta de empatía, por haber sido víctima de abusos, maltratos o abandono, así como la falta de una educación adecuada, dirigida a reconocer el animal como un ser vivo, aunque diferente o, finalmente, la emulación de los gestos violentos cometidos por los padres hacia él o hacia el animal”, explicó.
AGUAS CON LOS NIÑOS
Son más abusivos.
El 30 por ciento de los niños maltratan a las mascotas, solos o en grupo
El 94 por ciento de los menores son de sexo masculino y el 6 por ciento niñas
Cometen estas acciones para sentirse menos impotentes
Esto refleja que el menor presenta un problema psiquiátrico